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     PARALINGÜÍSTICA: Estudio contrastivo lenguas signadas y lenguas orales

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    Fecha de inscripción: 18/11/2008

    MensajeTema: PARALINGÜÍSTICA: Estudio contrastivo lenguas signadas y lenguas orales   Dom Dic 28 2008, 13:31

    Estudio contrastivo de los parámetro paralingüísticos en las lenguas signadas y en las lenguas orales


    ISSN 1666-3519
    Copyright© 2001
    Año 3 Número 6 2005

    Isabel Antúnez Pérez
    Universidad de Sevilla, España

    http://www.revista.discurso.org/articulos/Num6_Art_Antunez.htm

    EL NIÑO MUDO

    El niño busca su voz
    (la tenía el rey de los grillos).
    En una gota de agua
    buscaba su voz el niño.

    No la quiero para hablar;
    me haré con ella un anillo
    que llevará mi silencio
    en su dedo pequeñito.

    En una gota de agua
    buscaba su voz el niño.

    (La voz cautiva, a lo lejos,
    se ponía un traje de grillo).

    (Federico García Lorca)
    1.- Introducción.
    Soy una licenciada en Filología Inglesa, y estoy escribiendo mi tesis acerca del paralenguaje en la enseñanza del inglés como lengua extranjera. Pero hasta el año pasado no me empecé a plantear la idea de que el paralenguaje era solamente vocal, y que desde esta perspectiva nunca podría ser ni aplicable a otras lenguas que no fueran orales, ni analizable desde otros puntos de vista. Así que al asistir a un curso en el que aprendí Lengua de Signos empecé a pensar en cómo podría trasladar este tema a la Lengua de Signos, y hacer lo mismo que estaba haciendo con el inglés, afirmar la importancia del fenómeno paralingüístico también en las lenguas signadas. Empecé a leer libros para informarme acerca de lo era una lengua signada, y a estudiar testimonios de sordos, como D. Wright, para intentar entender cómo procesaban ellos toda la información que les hacía falta para llevar a cabo el acto comunicativo.
    2.- ¿Qué es el paralenguaje ?
    Básicamente, el para-lenguaje es “aquello que está más allá de las palabras”. En el caso de las lenguas de signos, podríamos definirlo como “aquello que está más allá de los signos”, y así haríamos un paralelismo entre las palabras y los signos. El concepto de paralenguaje ha sido objeto de estudio de diversas disciplinas, y por ello encontramos una gran variedad de definiciones. Podemos encontrarnos en primer lugar con el hecho de que ese término no aparece en la mayoría de enciclopedias y diccionarios a los que recurramos.[1] En segundo lugar, podemos encontrarnos con el hecho de que las definiciones son muy vagas y confusas. Esto ocurre frecuentemente en internet. Y la mayoría de estas definiciones se refieren exclusivamente a las cualidades vocales. Como ejemplo, podemos observar las siguientes definiciones:
    “las vocalizaciones, ciertos sonidos no lingüísticos, como la risa, el bostezo, el gruñido, y ciertas distorsiones o imperfecciones del habla, como pausas repentinas y repeticiones.” (http://usuarios,lycos.es/doliresa/index-1.html )
    “Todo aquello que acompaña al lenguaje, como el tono de voz, la vocalización, la entonación en el discurso, hablar pausado o deprisa según el momento.” (www.sht.com.ar/archivoManagement/nonverbal.htm )
    Entre todas las definiciones consultadas en internet, podemos destacar la siguiente, que no se ciñe exclusivamente a aspectos vocales, y destaca los factores afectivos y expresivos. Por ello, esto sería aplicable también al paralenguaje en la Lengua de Signos:
    “Aspectos no semánticos del lenguaje, con los cuales se comunica el significado expresivo. “ (http://galeon.hispavista.com/pczan/vocps_pq.htm )
    Por último, debemos resaltar que actualmente se nos están ofreciendo definiciones bastante claras y fiables, como la de Poyatos (1996), y Crystal (1994), los cuales están considerando importante el fenómeno paralingüístico, que hasta hace muy poco ha sido siempre relegado a un segundo plano. Aunque también seguiremos encontrando la postura de aquellos que sólo ven en el paralenguaje características vocales, excluyéndolo por tanto de otro tipo de lenguas no orales. Knapp, por ejemplo afirma que el paralenguaje “ tiene que vercon el espectro de señales vocales no verbales establecido alrededor del comportamiento común del habla”. (1985:24)
    A mediados del siglo XX es cuando este término se empieza a estudiar seriamente, y podemos decir que el primer autor que define la paralingüistica es Hill, el cual la señala como “una parte de la actividad comunicativa que se encuentra fuera del área de la microlingüística” (1958:XXI.408). Otro autor que en esta misma época se refiere al paralenguaje es Trager, quien lo define como “el conjunto de vocalizaciones y de cualidades de la voz” (1958:XIII, 4). Un año más tarde, Smith afirmaría que “el habla no tiene lugar en un vacío, sino que se rodea de movimientos corporales – el sistema kinésico – y de vocalizaciones – el paralenguaje – (1959:XX.172/2). Como podemos observar, en esta fecha vislumbramos los primeros estudios de este fenómeno.
    Debemos hacer también mención a Birdwhistell, precursor de los estudios de comunicación no verbal, ya que fue el primero que, en los años 70, ofreció un sistema de notación para interpretar los gestos. Se centró más en el estudio de la kinésica, que en el del paralenguaje. Y no incluía sólo los elementos vocales, sino que para él la kinésica y el paralenguaje conformaban un ente unívoco e inseparable. Más tarde, volveremos a hablar de Birdwhistell, ya que sus ideas son relevantes para la aplicabilidad del paralenguaje a la lengua de signos.
    Desde los años 80 hasta la actualidad, encontramos diversos estudios que tratan del fenómeno paralingüístico. Podemos hacer una división entre los autores que incluyen en el paralenguaje sólo los rasgos prosódicos, que no afectan al significado de la frase, pero que revelan factores extralingüísticos, por lo tanto serían vocales/no verbales. Entre estos autores destacaríamos a Crystal y a Argyle. Y por otro lado, a aquellos para los que todos aquellos sonidos que no se ajusten a la estructura fonética de la lenguaentrarían en el paralenguaje. Entre estos autores destacamos a Poyatos y a Austin. La primera perspectiva es más reducida, y de ella se excluirían por ejemplo las interjecciones y las onomatopeyas, y la segunda sería mucho más amplia, y abarcaría todos los elementos vocales que se encuentran fuera del lenguaje.
    Para entender un pasaje literario, tenemos que recurrir necesariamente al paralenguaje y a la comunicación no verbal (que no es lo mismo que la Lengua de Signos). La literatura hace siempre uso de este fenómeno, que llega a ser imprescindible, ya que es el que transmite al lector los efectos y situaciones que aparecen un fragmento de ficción. Y debemos considerar que ocurre lo mismo en la vida real, en lo cotidiano, en nuestra comunicación diaria: el cómo se dice es prioritario a lo que se dice (Argyle 1978:110). Si elimináramos todos estos parámetros paralingüísticos ¿qué nos quedaría?. Pues el mensaje quedaría vacío de sentido y su contenido resultaría invariable ante cualquier tipo de alteración desde el punto de vista paralingüístico.
    El lenguaje, junto con la el paralenguaje y la kinésica, conforman la estructura tripartita (Poyatos 1994) de la comunicación verbal en cualquier lengua: lo que decimos, cómo lo decimos, y cómo lo movemos. Y si defendemos que un niño debe crecer bilingüe, en este caso aprendiendo la lengua de signos y la lengua oral, debemos hacer que use las dos lenguas correctamente en sus tres dimensiones (L+P+K)[2]. Y para que el niño sea competente en las dos lenguas debe saber desenvolverse integrando estos tres componentes en la comunicación.
    Bilingüismo y “biculturalismo”[3] ( ser “bicultural” significa identificarse con dos comunidades lingüísticas) sólo serán posibles si se tiene presente la complementariedad del lenguaje, paralenguaje y kinésica para producir y recibir todo el sentido del mensaje verbal. Tras haberse demostrado que la Lengua de Signos es una lengua por sí misma, debemos analizarla de igual forma que a cualquier otro tipo de lengua. Así, el paralenguaje es otro componente más de la Lengua de Signos, y en esta ponencia se apela a la relevancia de los elementos paralingüísticos en una lengua signada.
    Si a un signante le preguntáramos que si es posible contar un cuento o un chiste en su lengua, nos contestaría afirmativamente. Y si le preguntáramos las diferencias entre recitar o explicar una lección nos contestaría que la diferencia es en la forma de contar una cosa u otra. De igual forma hubiera respondido el hablante de una lengua oral. Estas connotaciones son aportadas por el paralenguaje. También debemos mencionar que existe un elemento paralingüístico que es universal, y por tanto común a todo tipo de lenguas, tanto a las lenguas orales como a las lenguas signadas: la risa. Bergson (1966:405) define al hombre como “animal que ríe”, sin hacer distinciones entre sordos y oyentes. La risa tiene la misma interpretación en todas las lenguas, y quizás las diferentes risas que los oyentes perciben mediante cualidades auditivas, tales como la “sonrisa”, o la “carcajada”, son distinguidas por el sordo mediante características visuales, tales como las diferentes posturas de la boca: entreabierta; muy abierta, etc.
    Podemos hablar de dos perspectivas distintas que consideran al paralenguaje o bien desde un punto de vista exclusivamente vocal y auditivo, es decir, específicamente, o bien desde un punto de vista kinésico-visual-auditivo, es decir, general. La primera está encabezada por Poyatos (1996), el cual lo define como: “cualidades no verbales y modificadores de la voz y sonidos y silencios independientes con que apoyamos o contradecimos las estructuras verbales o kinésicas simultáneas o alternantes”. (215) La segunda perspectiva tiene como precedente a Birdwhistell (1979), el cual pensaba que “la paraquinésica y la paralingüística debían ser comprendidas como un único sistema: el Paralenguaje”. (96) Para Birdwhistell:
    “la paralingüística es un préstamo terminológico que parece cada vez más adecuado conforme pasamos del estudio de los subsistemas comunicativos lingüísticos y kinésicos al análisis del sistema comunicativo. Hasta el momento, dado el tiempo y el trabajo que conlleva, sólo se ha estudiado exhaustivamente un número limitado de secuencias interactivas de larga duración. No obstante, tales comportamientos orales y corporales parecen ser tan íntimamente y sistemáticamente dependientes que sólo pueden distinguirse desde una perspectiva heurística.” (1979:96)
    Birdwhistell considera que el término “paralingüística” engloba todos los elementos del sistema comunicativo. Él considera que lenguaje, paralenguaje y kinésica deben ser estudiados desde una perspectiva heurística, como un todo en el que están englobados todos los elementos. Esta concepción es aplicable a la lengua de signos, yaque el entendimiento de un mensaje, tanto oral como signado, depende de la integración de elementos lingüísticos, paralingüísticos y kinésicos.
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    MensajeTema: Re: PARALINGÜÍSTICA: Estudio contrastivo lenguas signadas y lenguas orales   Dom Dic 28 2008, 13:34

    3.- El Paralenguaje en las Lenguas de Signos.
    En el caso de la Lengua de Signos, no debemos ceñir el paralenguaje a las cualidades puramente vocales, ya que estaríamos excluyéndolo totalmente. Así, nos decantaríamos por la segunda opción anteriormente expuesta: Paralenguaje, el cual no sólo se ciñe a rasgos vocales. Y lo distinguiríamos del “Paralenguaje Vocal”, definido así por Crystal (1994:169). De esta forma, podríamos hacer un paralelismo entre oir-ver. Al igual que Shakespeare afirmó: “ Se puede ver cómo va el mundo sin tener ojos: mira con los oídos. “ (1994:154). En esta cita, se hace una clara alusión al canal auditivo, mediante el cual podemos conocer el mundo, sin recurrir al canal visual. ¿Pero podría suceder lo contrario?, es decir, ¿conocer el mundo a través del canal visual?. Pues sí podemos decir:“ Se puede oir cómo va el mundo sin tener oídos: oye con los ojos”. Esto es lo que intenta hacer Stokoe en el siguiente diagrama[4], donde hace un paralelismo entre una lengua oral y una lengua signada y sus correspondientes elementos:




    Para Stokoe (1972), las cualidades vocales de una lengua oral se trasladarían en una lengua signada a lo “manual”, y las cualidades gestuales se trasladarían a lo “facial”. Esta idea ya fue descubierta por Gallaudet (1837), el cual hizo un experimento en el que el signante que contaba una historia por medio de signos se ponía tras una cortina, y de este modo, sólo se veían sus manos. Es decir, sólo aparecería el componente “manual”, y no se veía su cara: el componente “facial”, y la audiencia intentaba interpretar lo que se estaba diciendo. Para hacerlo más complicado, se ponía a dos personas, una signaba, y otra hacía los gestos visuales, provocando más error. Gallaudet intentó demostrar lo que Stokoe afirmaría más tarde: que la Lengua de Signos es también un todo formado por lenguaje y paralenguaje, y que faltando uno de los dos componentes se dejaría el mensaje incompleto.
    Stokoe, en obras posteriores, hace un estudio más concreto del paralenguaje en las lenguas signadas, y así distingue los rasgos “manuales” o lingüísticos, de los “no-manuales” (2000:163) o paralingüísticos. Como dice Stokoe (2000:162) las Lenguas de Signos son verbales, aunque sean no-vocales. Otros estudios fueron realizados por Marshark et al. (1998), los cuales investigaron las funciones de los movimientos de la boca al signar. Los llamados “gestos orales”, permiten al emisor proporcionar un sentido emocional, haciendo el signo más expresivo. Por ejemplo, las mejillas hinchadas en el signo “gordo”, o el borde la boca alzado para indicar reticencia. (Stokoe y Marshark 2000:163)
    Debemos tener en cuenta que el paralenguaje no es igual para un sordo prelingüístico que para un sordo poslingüístico. Así, los sordos prelingüísticos carecen de experiencia auditiva y la voz para ellos es solamente y totalmente visual. Sin embargo, los sordos poslingüísticos, que sí poseen una experiencia auditiva, hacen una “traducción instantánea y automática de la experiencia visual a una percepción auditiva correspondiente, basada en la experiencia y en la asociación.” (Sacks 2003:39) Los sordos prelingüísticos no tienen ninguna información sobre los rasgos auditivos de la voz, y sólo conocen los rasgos visuales de la voz: “Es tan difícil para nosotros, como hablantes-oyentes, concebir esa voz visual, como para los que nunca han oído, concebir una voz auditiva. “ (Sacks 2003:39) No es tan difícil para los oyentes imaginar el efecto y la sensación provocados por esa “voz visual”, ya que cuando leemos nos ocurre lo mismo.
    Tenemos dos ejemplos de cómo se concibe la voz por un sordo poslingüístico. En primer lugar, tenemos a Wright el cual nos cuenta las sensaciones que tuvo cuando se quedó sordo:
    “Mi sordera resultaba más difícil de percibir porque los ojos habían empezado a traducir inconscientemente movimiento a sonido desde el principio. Mi madre se pasaba casi todo el día a mi lado y yo entendía todo lo que decía. ¡Y cómo no! Me había pasado la vida leyéndole los labios sin saberlo. Cuando hablaba me parecía oir su voz. Esta ilusión persistió después incluso de que supiese que lo era. Mi padre, mis primos, todas las personas que conocía, conservaban voces fantasmas. No comprendía que eran imaginarias, que eran las proyecciones del hábito y de la memoria, hasta que salí del hospital. Un día estaba hablando con mi primo y él, en un momento de inspiración, se tapó la boca con la mano sin dejar de hablar. ¡Silencio! Así me convencí definitivamente de que cuando no veía, no oía.”(1969:22)
    Nos parece bastante acertada la definición de “voces fantasmas”, creadas por la ilusión y el recuerdo en el sordo. Esta sensación pude indentificarse en un oyente con la sensación que nos produce el recuerdo de la voz de una persona que no está presente. Lo mismo ocurre cuando leemos un libro, ¿cómo nos imaginamos lo que significa por ejemplo “un sollozo desgarrador”, o un “suspiro”?, ¿cómo distinguimos una “amorosa voz” de una “afilada voz”?. Pues el mismo proceso que llevamos a cabo al trasladar, mediante la experiencia que tenemos, el campo auditivo al campo visual, realiza un sordo.
    El segundo testimonio nos lo ofrece Horacio, el protagonista del libro Óyeme con los Ojos, de G. Díaz. Horacio se quedó sordo a los siete años. Por lo tanto, ya había adquirido la capacidad auditiva.
    “Horacio era sordo. Pero no de nacimiento. Tuvo una enfermedad cuando era pequeño. Los sonidos se fueron entonces, de repente. Horacio se acordaba de algunos, como la voz de su mamá y la de su papá. Recordaba, como en sueños, el maullido de su gato Raimundo, la recia música de los aguaceros y el ruido de la corneta, que ponía a su mamá los pelos de punta.
    A veces, Horacio, se inventaba los sonidos, y eso le divertía, porque sus sonidos se movían. El sonido del viento hacía ondas entre las hojas, los ruidos de los coches iban tan rápido como las flechas y las carcajadas de la gente eran como pequeños saltos. “(9-10)
    La última parte de esta cita es bastante ilustrativa para explicar cómo se traslada el campo auditivo al visual, cómo se inventaba Horacio los sonidos al ver los objetos que provocaban ese sonido ilusorio, en movimiento. Él va aprendiendo poco a poco a trasladar sus sensaciones auditivas a sensaciones visuales. Como dice al final del libro: “Yo al principio tenía mucho miedo del silencio; ahora, no. Papá me enseñó que mis ojos y mis manos son también mis oídos.” (Díaz 2000:66)
    Debemos resaltar por otra parte la idea de que los sordos desarrollan muchísimo más en sentido visual que los oyentes. Tanto D. Wright, como Horacio nos explican con bastante detalle cómo se fue agudizando su sentido visual. D. Wright nos dice:
    “No percibo más, pero percibo de forma distinta. Lo que percibo, y lo percibo con agudeza, porque constituye para mi casi el total de los datos necesarios para la interpretación y el diagnóstico de los acontecimientos, es el movimiento por lo que respecta a los objetos; y en el caso de animales y de seres humanos, la actitud, la expresión, el paso, y el gesto. (1969:112)
    Horacio también va agudizando sus sentidos, y él mismo se define como un “mirón”. Es muy curiosa esta afirmación, ya que puede hacernos ver más claramente cómo se sentían ellos mismos al quedarse sordos. Se tenían que fijar en todos los detalles, para descubrir lo que estaba ocurriendo alrededor de ellos:
    “Desde que se había vuelto un mirón, Horacio descubría más y más detalles, no sólo en la casa, sino también en todo lo que él tenía a su alrededor. Y a veces le entristecía que los otros no observaran el mundo como él.” (Díaz 2000:12)
    De esta forma, un niño bilingüe en lengua oral y lengua signada debe saber trasladar los parámetros auditivos a los parámetros visuales, ya que como dice Hall, “los que mantenemos abiertos los ojos podemos leer volúmenes enteros en lo que contemplamos a nuestro alrededor”. El mismo tipo de información nos va a dar el paralenguaje desde el sentido auditivo que el paralenguaje desde el sentido visual.
    4.- Conclusión.
    Entre otras cosas, el fenómeno paralingüístico ha sido relegado a un plano secundario, porque se considera muy difícil separarlo del lenguaje y estudiarlo de forma sistemática y analítica. Así, el gran debate lingüístico actualmente sigue siendo: ¿cuáles son los límites del lenguaje y del paralenguaje?. Y sigue siendo muy difícil contestar a esta pregunta, ya que la comunicación necesita de ambos elementos para llevarse a cabo. Ambos se complementan y ambos son necesarios para la efectiva comprensión de un mensaje. Sólo haremos un buen análisis lingüístico si tenemos en cuenta todos los factores que rodean al lenguaje, o mejor dicho, no los factores que rodean al lenguaje, sino los que lo conforman en un determinado momento (sincronía/habla), o a lo largo del tiempo (diacronía/escritura). Lo mismo ocurre en la Lengua de Signos. Ya Gallaudet en el siglo XIX nos demostró que eran inseparables lenguaje y paralenguaje (Facial+Manual). Entonces, debemos llegar a la conclusión de quepara que un niño sea bilingüe, tanto en inglés/español, como en lengua oral/lengua signada, debe saber hacer uso de todos estos parámetros para ser competente en las dos lenguas de una manera completa. Por lo tanto, debemos tener en cuenta lenguaje, paralenguaje, y kinésica en las dos lenguas, tanto en su enseñanza como en la comunicación diaria. Un mundo igual para todos será posible siempre que busquemos similitudes y diferencias, y tengamos una actitud crítica ante las visiones tradicionalistas y oralistas que han existido hasta hoy día. Y en este punto, los lingüistas tenemos un papel muy importante, ya que seremos los que confirmemos o neguemos la identidad propia de lenguas como las signadas, igualándolas a todos los niveles con las lenguas orales.


    Poema de tu silencio

    El silencio vive en todas tus horas.
    En ellas no hay canciones
    ni el ruido de las cosas
    que suenan para todos,
    menos para tu oído,
    pequeña caracola,
    callada y replegada
    sobre sí misma. Sola.
    El silencio vive en todas tus horas.
    En ellas no hay pájaros
    ni el rumor de las hojas
    que suenan para todos
    menos para tu oído,
    pequeño campanario,
    mudo y detenido
    en un tiempo. Sin sombra
    El silencio vive en todas tus horas.
    Pero él no hará callar a mi boca.
    Te canto y te hablo.
    Te lleno de música
    e invento poemas que hablan de esta pena
    de saberte sorda.
    Invento poemas que bendicen la gracia
    de saber que juntas
    estamos haciendo un mundo.
    Nosotras.

    (Cuaderno de Mª Ángeles)

    BIBLIOGRAFÍA

    Argyle, M. (1978) Social Interaction. Bristol : J. W Arrowsmith Ltd.
    Bergson, H. (1966) La risa. Traducido por Zenobia Camprubí de Jiménez, Frans Vives y Amalia Aydee Raggio. Barcelona: Plaza & Janés, S. A.
    Birdwhistell, R. (1979) El lenguaje de la expresión corporal. Barcelona: Editorial Gustavo Gili S. A.
    Crystal, D. (1994) Enciclopedia del Lenguaje. Madrid: Santillana, S. A.
    Gallaudet, T. H. (1847) Two Sign Anecdotes. American Annuals of the Deaf 1.
    Grosjean, F. (1992) The bilingual and the bicultural person in the hearing and in the deaf world. Sign Language Studies, 77, 307-320.
    ----- (1996) Living with two languages and two cultures. En I. Paranis (ed) Cultural and Language Diversity : Reflections on the Deaf Experience (pp 20-37). Cambridge: Cambridge University Press.
    Marshark, M., D. Le Poutre y L. Bement (1998) Mouth movement and signed communication. En R. Campbell y B. Dodd (eds) Hearing by eye: The psychology of lipreading and audivisual speech.Taylor: London.
    Poyatos, F. (1994) La Comunicación No Verbal, I: Cultural, Lenguaje y Comunicación. Madrid: Istmo.
    ----- (1996) “ La lengua hablada como realidad verbal-no verbal: nuevas perspectivas.” en A. Briz et al. Pragmática y gramática del español hablado. Actas del Segundo Simposio de Español Hablado. Valencia: Libros Pórtico.
    Sacks, O. (2003) Oigo una Voz. Barcelona: Editorial Anagrama, S.A.
    Shakespeare, W. (1994) El Rey Lear. Trad. por Ángel Luis Pujante. Madrid: Espasa Calpe.
    Stokoe, W. C. (1972) Semiotics and Human Sign Language. The Hague: Mouton.
    ----- y M. Marshark (2000) “ Sign, gestures and signs. “ En M. Lynn y R. Campbell (eds) Gesture, speech and sign. Oxford: Oxford University Press.
    Trager, G. (1958) “Paralanguage: a first approximation”. Studies in Linguistics. Occasional Papers, Nº1, Norman.
    Wright, D. (1969) Deafness. Nueva York: Stein y Day.
    [1] Véase The Oxford English Dictionary (1970); Enciclopedia Británica (1963; 1989); o DRAE (2001)
    [2]Lenguaje + Paralenguaje + Kinésica.
    [3] Véase Grosjean (1992, 1996).
    [4] Diagrama 19 en Stokoe (1972:111).

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